martes, 11 de diciembre de 2012

El olor de la madera y la letra

Creo recordar, también recordando que todo recuerdo es encubridor, el olor de la cera y el color de las tablitas del parquet de lo que fue el departamento en el que viví en la primera infancia. Me recuerdo acostada panza abajo, con una mejilla apoyada en la madera del suelo y pasando el ojo por cada uno de los títulos del estante de abajo de la biblioteca que estaba en el living. Mis abuelos habían hecho encuadernar la mayoría de los libros. ¿Se usaría hacer eso en aquella época? ¿Era una manía familiar? No puedo responderlo ni tengo a quien preguntárselo. 
Todos los lomos de los libros se veían verdes (o bordó, según el estante) y tenían título y autor escrito en letras doradas. Ahora me parece rimbombante, en aquella época sólo me parecían libros. Los libros en general debían de ser así.
Yo leo "La Peste", pregunto a mi mamá y me dice que es un libro sobre la guerra. ¿Me puede leer un poco? No, es un libro para grandes, como todos los que están ahí. Evidentemente yo podía leer el título pero no el contenido. Yo era realmente chica, porque todavía no nos habíamos mudado a Buenos Aires. No había comenzado a ir todavía al jardín.
Escribo esto y veo a la gata remoloneando sobre el sofá que está delante de esa misma biblioteca. Mudanza tras mudanza, ciudad tras ciudad, fue cambiando de dueños y terminó en esta casa familiar mía.Ella o su gemela, porque había dos de estas bibliotecas que un tío mío, canario pero radicado en Argentina, se había mandado a pedir a las islas con lo que ene se momento era la colección completa "Austral" de Espasa Calpe. Pero todo eso es claramente otra historia.
Hoy día "La Peste" es una de mis novelas favoritas y tiene uno de los finales que más me impactaron dentro de la literatura que he consumido. Ya alguna vez escribí sobre eso de mis finales de novelas favoritos. Nuevamente les dejo este: 

"El bacilo de la peste nunca muere o desaparece completamente ... puede permanecer adormecido durante por docenas de años en muebles o ropa... espera pacientemente en dormitorios, sótanos, troncos, pañuelos y papeles viejos hasta el día en que, por instrucción o desgracia de humanidad, la peste despertará sus ratas y las enviará a morir en alguna ciudad dichosa."

No se trata estrictamente de la guerra, pero sí los autores han elegido ocuparse de la peste en época de guerras, como símbolo de la guerra (no voy a hacer cronología, pero debería comenzar por Tucídides y la Guerra del Peloponeso, con la descripción de la peste en Atenas).  Me quedaré con la duda de cómo un par de cursadas de Griego dilucidaron las misteriosas palabras de mi madre hace tantos años. Sí se trata de una de las mejores novelas que pude leer. Cayó en mis manos por obligación, cuando yo era muy jovencita. El correr de los años la dejó permanecer en el mismo lugar de honor.

5 comentarios:

María dijo...

Fabulosa, como siempre mi querida Fiamma.
Saludos.
María.

Lenteja dijo...

Sí, lomos rojos, verdes... con letras doradas, tú te agachabas para leer los títulos, (yo miraba subida encima de una silla y no los alcanzaba, en casa de mis padres estaban en el estante más alto )Ahora yo también los tengo en casa, ya leídos... Gracias por recordármelo. Bonito recuerdo.
Besos.Lenteja

Magdalena Oliva Llera dijo...

Lo pidio, lo tuvo, volvi: http://thefragilme.blogspot.com.ar/

Fiamma dijo...

Gracias, María querida. Un abrazo

Lenteja: nos queda por contar lo que se siente haber empezado a leerlos. Ya no imaginar la historia sino conocerla de primera mano. Eso de ser ya grande por poder leer! Gracias por pasar.

Pela: ayer traté de entrar a esa direcciòn y no pude. No se hace eso de decir "tengo un blog" y dejar a medio mundo afuera... beso

Fiamma dijo...

Magdalenaolivallera: ahora sí pude entrar a su blog. Lindìsimo. Escriba!