martes, 5 de junio de 2012

Las familias más normales del mundo

Ahora ya es público para todas que no éramos las únicas lesbianas en el mundo. Nos dimos cuenta de que podíamos ser felices, de que eso de formar una familia no está vedado por nuestra elección sexual. Podemos tener una buena vida, criar niño...

Me conmovió mucho ver el testimonio de las familias que aparecen en ese video. Más me gustó todavía poder reconocer las caras de Farala o Hester Prynne, a quienes venía leyendo desde hacía tanto tiempo (¡Elenita está enorme!)

sábado, 2 de junio de 2012

Filiación o heroismos: el Edipo de Enescu

El héroe trágico no necesita biografía.Tan bien se las ingenió Sófocles en presentar un Edipo bien plantado y en las puertas de su peripecia (rey dignísimo que, ensoberbecido, no se percibe en el juego del cazador -cazado).  Pero justamente en esta historicidad se basa el Edipo de George Enescu, a cuyo estreno asistimos el martes en el Teatro Colón.

 En este puesta las metáforas se cristalizan o vuelven literales: de ahí que en el final del acto II  la Esfinge (haciendo y diciendo en registro impecable: Guadalupe Barrientos) sigue siendo un monstruo con alas, que aquí metaforizan con un avión nazi plantado en medio des escenario. Si es necesaria la purificación: caerá sobre Edipo un chorro de agua en medio des escenario. Si el pueblo tebano no puede deshacerse de la peste (o de su destino), todo, escena y personajes, se impregnan de barro. Mucho tiene que ver en esto la puesta la régie de la gente de la Fura dels Baus, aunque debo confesar que esperaba además de la monumentalidad, un mayor despliegue de medios. Tanto mayor sorpresa  había resultado esa versión más despojada y con tanto más efecto de Orfeo ed Euridice en el Solís de Montevideo en diciembre pasado.

Está presente la revisión histórica del pasado siglo: desde el nazismo (en el avión que da alas a la Esfinge), el comunismo (las tarjetas rojas del pueblo que ovaciona al rey Edipo) y el psicoanálisis (en la escena entre Mérope y Edipo, éste le cuenta su pesadilla incestuosa desde un lecho muy semejante al diván del consultorio vienés de Freud. Ella lo escucha sentada unos metros más atrás con una libreta en las manos). Pero, nuevamente, la biografía no abre camino ni a la compasión ni al temor. Y así no queda ningún posible para la tragedia. Aquí la idea de lo humano es central: el hombre puede y debe enfrentar a su destino. Frente a la  a la clásica pregunta de la Esfinge * aquí vuelve a aparecer lo humano, pero en relación con el destino: ¿qué fuerza es capaz de enfrentar al destino?: el hombre. Nuevamente, se subvierte el planteo del clásico.

(Desmantelanto a la Esfimge: "¡La ciudad está a salvo!") 


(Saludo final de Edipo: toda la compañía en escena)

Creo que La Fura presenta un visión elaborada y comprometida del Edipo de Enescu. La única duda que me queda es si era la versión que yo deseaba ver.

*"¿Cuál es el animal que por la mañana anda en cuatro patas; por la tarde, en dos y a la noche, en tres?"

miércoles, 30 de mayo de 2012

¡ Attenti al lápiz !




Los lápices naturalmente fueron hechos para ser usados (como todo lo demás).
Un manojo de lápices tienta a seleccionar uno y usarlo.
Durante años me dediqué a comprar un lapicito en cada museo, en cada tienda de souvenires de cada ciudad que pisaba.



A LOS HABITANTES DE ESTA CASA: ¡esta colección de lápices es un adorno y, por lo tanto, no deben ser usados!




domingo, 27 de mayo de 2012

Viajar cansa






Ya lo había dicho tan bien Pavese: lavorare stanca (trabajar cansa, en un castellano que queda mucho más pálido). Viajar cansa. No digo que sea desagradable, sino que nos deja agotadas desde los músculos hasta el alma.

Hace muy poco regresamos de Rusia: las noches blancas de San Petersburgo y la primavera de Moscú nos subieron el nivel de manía. Sol hasta las 11 de la noche, todo por ver, todo por fotografiar, agotamiento por leer en alfabeto cirílico, tensión por tratar de guarda en cada ojo lo que vemos. Cientos de tulipanes, todo el mejor art nouveau que prodría estar por Bruselas o Viena, canales que no envidian los de Amsterdam, kilómetros de mosaicos que cubren las catedrales (¡las catedrales! que son un tema aparte porque parecen más sacadas de la cabeza de un escenógrafo que parte de una ciudad).

Después de haber jugado de niña al Tetris, me quedé con la boca abierta al ver las cúpulas de San Basilio en Moscú. Y seguí con la boca abierta porque todavía quedaba mucho por ver. Fuimos desde el cuerpo embalsamado de Lenin hasta el Bolshoi, pasando por un Barbero de Sevilla increíble (ambientado bajo la nieve de un Moscú de los años 40), murallas, monasterios, muchos almuerzos al paso frente al Neva o el Moska, alguna siesta en la playa disfrutando del sol como lagartas. 

Llega un punto en que el cuerpo duele por pasar 14 horas diarias caminando. También se siente el cansancio por intentar recordar (para siempre) el exacto espectáculo de los puentes de cierto barrio donde vivió Dostoievski o el Kremlin a la caída del sol. Recuerdo haberme dado vuelta tantas veces en el ansia de guardarme un San Basilio en la resolana de las 10 de la noche. Es estar en el momento y, al mismo tiempo tratar de guardarlo en el futuro del siempre. Cada sobre de azúcar  que usamos displicentes, es que luego recordamos como el souvenir ideal de viaje. De la misma forma en que fuimos a ver ballet hechas unas crotas por no volver al hotel y cumplir con la imperiosa necesidad de tragarnos con los ojos la colección de siglo XIX del museo Pushkin. Ahora me lamento de no haberme comprado el catálogo, cosa impensable en ese momento, tan metida en esa realidad ficticia y rusa en la que me sentía como pez en el agua (en esa negligencia de vuelvo la semana que viene)

Volvimos desorientadas por el cambio de horarios  y con gorros de cosacos para los niños y un Cheburashka que se convirtió en la nueva mascota familiar

jueves, 26 de abril de 2012

Abril no es el mes más cruel

April is the cruellest month, breeding
Lilacs out of the dead land, mixing
Memory and desire...



Abril ha sido el mes de campear temporales, reubicarnos, ir a escuchar a Ligia Piro en una noche preciosa y volver sobre algunos de mis grande hábitos que se volvieron (como todo lo mío en estos tiempos) hábitos familiares.

Este año el BAFICI fue compartido con los nenes. Los  llevamos con ganas de que conocieran qué era un festival de cine. Miramos la programación tratando de cooordinar horarios y posibilidades que fueran aptas para todo público" (de hecho, muchas de las películas lo son, pero al no venir expresamente categorizadas desde su lugar de origen, todas caen en la bolsa de gatos de "prohibidas para menores de 18"). Nunca me había fijado en eso, ya que siempre fui ampliamente mayor de 18.  Así los llevamos a ver una película de animación española (Papá soy una zombie) y ese experimento sobre The Wall que proyectaron en la cúpula del Planetario.
El entusiasmo es contagioso y del entusiasmo también se aprende. Los cuatro votamos al salir de ver la película de animación y la nena decidió vestirse más a lo  Bafici para la segunda vez que fuéramos y se coronó con una boina que le quedaba preciosa.

Parece que lo familiar es nuestro tema de estos tiempos porque, sin proponérnoslo, fuimos a ver dos películas alemanas de la sección "Album familiar": Was bliebt (o sea, "Lo que queda" aunque aquí lo tradujeran como "Home for the weekend") y la durísima y teórica Totem. Cerramos con un poco de decepción por Igual si llueve, que prometía un buen rato de lindas imágenes en una narración sobria y se transformó en la nada misma.

Tantas cosas de la vida cotidiana se van decantando en una vuelta familiar, que no me sorprende que esta se sume y que hayamos podido compartirlo en alegre montón.  ¡ Además me han dicho que puedo conservar por, al menos, 10 años este catálogo antes de que siga la misma ruta de sus congéneres de ediciones anteriores!

martes, 3 de abril de 2012

Los términos del asunto

Hace un par de años habíamos visto cada una por nuestra cuenta la película a la que hace referencia la dirección de este blog. Ella me había preguntado en un email qué me había parecido. Yo me tomé un tiempo para ver la película y otro tiempo más largo todavía para responderle (cosa que sucedió hace un par de meses). Para estrenar el sillón y el televisor, decidimos volver a ver la película hace unas pocas semanas. Yo sólo puedo decir que me gustó mucho más. Me explayo en esto.

En su momento, loq ue más me había gustado de la película era que tomaba el mismo tipo de argumento (mujer aburrida o despechada porque su pareja prioriza su trabajo, busca la aventura, la encuentra con un tipo informal y divertido que la saca de su rutina...). El argumento de siempre pero naturalizando por primera vez el hecho de que el matrimonio en crisis sea el de dos mujeres y que los hijos hayan sido concebidos por inseminación artificial a partir de un mismo donante. No es nuevo que se hable de la conflictiva rutina de las clases medias, es toda una novedad que el cine comercial que la candidaturas de los óscares hable de familias homoparentales.

The kids are all right cuando son deseados y amados por sus madres/padres. Para los niños es lo más normal del mundo vivir en una casa donde son queridos y respetados. La hija en la película dice con total normalidad que tiene dos madres y que son lesbianas. Es el adulto el que traga saliva un segundo antes de decir que las lesbianas son muy cool. La película pone en primera línea que los adolescentes pueden tener conflictos con la autoridad materna (como en cuanlquier casa) y que una mujer se puede sentir seducida por un hombre en el que replican los gestos de su hijo.

Me parece una ternura la escena en la que ellas cuentan cómo se conocieron. Inténtenlo como prueba: cuenten frente a sus amigos cómo conocieron a su pareja. Verán que inmendiatamente se planta una sonrisa boba en la cara.


lunes, 2 de abril de 2012

Reforma de código

El proyecto de reforma del Código Civil habla de "familia por afinidad" para designar a la antigua familia política.

(...)
En la tarde de ayer y como homenaje a la niña quinceañera, a las cinco de la tarde (y el dramatismo de Lorca se hizo carne ), comenzó a caer mi familia política a casa. Mi suegra, mi cuñado, dos tías que ya conocía y una tía nueva con su hija embarazada. Una prima ya conocida y su marido. Otra tía se excusó porque la habían invitado a ver Mamma mia en el teatro justo ese mismo día. No voy a decir que no me preocupaba un poco el número de gente que iba a estar masticando en nuestro living, ni el hecho de compartir por primera vez el rol de anfitriona. Ni qué hablar del detalle de ser la novia de la hija, sobrina, prima dilecta de la gente en cuestión...

El hecho de que sean gente buena que se ha alegrado de nuestra felicidad y nos ha apoyado en nuestros proyectos ayudó, pero los malones siempre me impresionaron. Además de que era la presentación formal de la nueva casa (y qué linda que les quedó, qué cómoda y ¿de verdad llegaron a comer de esos tomates?). Nos sacamos fotos, circularon anécdotas de todos los tiempos, soplamos las velitas.

Pasadas las nueve, llegaron estratégicamente las amigas. Paulita y la Pipi son de fierro. Trajeron regalitos y, con ellas seguimos comiendo y riéndonos hasta cualquier hora. La yapa fue quedarnos disfrutando del regalo que las chicas le trajeron a la nena:  el video del concierto de Adele en el Albert Hall.

Un festejo como cualquier otro, en esto que se va armando como nuestro ritmo, nuestro código, nuestro propio léxico familiar.