lunes, 16 de julio de 2012

Existencialismo, burguesía y otras perversiones


"Tal es el origen de la psicología intelectualista cuyo ejemplo más logrado está constituido por las obras de Proust. Como pederasta, Proust ha creído poder ayudarse con su experiencia homosexual cuando ha querido describir el amor de Swann por Odette; como burgués, presenta ese sentimiento de un burgués rico y ocioso por una mujer mantenida cual el prototipo del amor. Cree, pues, en la existencia de pasiones universales cuyo mecanismo no varía de modo sensible cuando se modifican los caracteres sexuales, la condición social, la nación o la época de los individuos que las experimentan. Después de haber "aislado" así esos afectos inmutables, podrá dedicarse a reducirlos a su vez a las partículas elementales."

Jean Paul Sartre, ¿Qué es la literatura?, Buenos Aires, Losada, 2008 (p.17)
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Este texto es síntoma de otros tiempos, pero es interesante ver cómo en el momento de establecer la ideología propia (ser escritor será función y compromiso social o no será) se señal al contrincante con las taras de la época.  Si bien el texto que presento es una traducción, resulta fiel al original francés.  Burgueses, escritores que no abrazaron la función social (porque también ellos eran síntoma de otros tiempos ya pasados). La homosexualidad como mejor bastión de la burguesía y el abuso sexual a niños como mejor práctica del homosexual. Ah, y la reducción al absurdo: el homosexual, en tanto burgués, es lo suficientemente estúpido para trasponer situaciones que parten del maldito uso de la psicología intelectualista.
Ya ir de la vida a la obra y de la elección sexual a la perversión sexual y de la condena moral a la valoración literaria es un camino estrecho y retorcido.
¿Dónde queda la conciencia del ser-en situación?
A veces los teóricos creen tener un no-dios aparte...


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