viernes, 8 de marzo de 2013

La isla

En el año 2007 fui por primera vez a Perú. En el mismo año y por el  mismo viaje me compré mi primera cámara digital. No fui una pionera al respecto. Largué la Pentax con sus rollos de película para comprar la primera Canon con tarjeta SD. No sería la última. 

El viaje había comenzado en La Paz. Iría a Macchu Pichu y terminé subiendo a una avioneta-cáscara- de- nuez para sobrevolar las líneas de Nazca. No sé si fueron hechas por extraterrestres, pero sí deberían estar patrocinadas por Dramamine.En Arequipa conocí a un cavaller, a quien reencontraré en alguna cena en algún lugar del mundo.
Esta foto fue sacada en la Isla del Sol, el el Lago Titicaca. El barquito me había dejado en el punto norte de la isla y tenía que llegar en un par de horas a la amarra norte, donde vendría a buscarme nuevamente el mismo barco para regresar a Copacabana.
El camino era largo y, si bien, no hacía calor, el sol caía a plomo amenazando con secarme las molleras. Yo estaba contenta. Muy contenta.  Caminé por una hora y media por un camino delimitado por piedras. Llegué antes que el barco a la amarra y me encontré con un gatito pelirrojo que dormía entre las telas que vendía un artesano.
Hoy en día, cada vez que me pongo a correr, en mi mente en blanco aparece ese recorrido por la isla. A veces, es menos que un recuerdo y es sólo esa sensación de querer llegar. La más de las veces, es esa imagen tan presente...
Encontré esta tarde la foto por casualidad. Aqui está.








viernes, 15 de febrero de 2013

Del amor (París -Marsella)

Uno de los más hermosos libros que hablan acerca del amor que yo haya leído, probablemente, no sea un libro de amor. Es un diario de viaje escrito a cuatro manos. Julio Cortázar y Carol Dunlop deciden hacer del trayecto de autopista París -Marsella un viaje en sí mismo y van parando en cada una de las áreas de descanso (una por día o casi: sesenta días-setenta paradores), acampando en ellas en una autocaravana, estrecha pero solidaria (evidentemente eran otras épocas: hoy en día e pasar una noche en un air de service los hubieran desvalijado antes de llegar a Villiers).

Porque este es un libro sobre el amor, no habla sólo del amor de pareja, sino que también está presente el amor por viajar, el amor a la escritura, el amor de los amigos.

Ayer fue San Valentín. Poniendo como tema el amor, para muestra, el botón de lo escrito:

Donde se procura explicar, como si ello fuera posible, la felicidad


Pero no por eso vamos a renunciar a las reglas del juego. Con la misma rapidez de siempre alzamos el fuelle de tela que forma el techo, instalamos las reposeras sobre la parte metálica que lo completa, verificamos el nivel horizontal del refrigerador y, como haciéndole un corte de manga a la fealdad del paradero, abrimos la cama y tendemos las sábanas, prontos a una venganza más bien íntima. Ya no vemos autos, ni siquiera el Super-tren TGV que pasa como un avión a reacción a muy pocos metros de Fafner. Ahora hay un aposento cuya luz tamizada va bajando a medida que el cielo se cubre y se empiezan a gruñir los truenos. Un aposento que se transforma en uno, en todos los refugios clandestinos del amor. El cielo se oscurece cada vez más, la lluvia golpetea en el techo, pero nosotros ya estamos lejos; y la llama piloto del refrigerador, si alcanzáramos a verla, podría muy bien ser el fuego de una chimenea en una gran cámara medieval escocesa en la que hubiéramos buscado refugio ante la proximidad de la tormenta; Fafner se abre como nos abrimos nosotros el uno a el otro, deja de ser ese espacio simpático pero estrecho en el que hay que calcular los gestos y movimientos para no golpearse un codo o darle un puntapié al otro o volcar la caja de huevos o el transistor. No: se despliega campo inmenso y vibrante; cómplices son esos tabiques que ceden a nuestros gestos sin romperse y asociado íntimo este techo que se alza infinitamente cuando nuestros deseos exigen más lugar del que Fafner puede ofrecernos normalmente. Ya más de una vez habíamos comprobado que nuestros abrazos no lo dejaban indiferente.


  Fafner, dragón del ciclo wagneriano, es el nombre que le dan a su autocaravana.
Los sillones serán llamados "horrores floridos" 


domingo, 3 de febrero de 2013

Viajar con la casa a cuestas

Unos 12 m2. Blanca con la trompa azul. Dos baterías. Una interna y otra externa. Tres hornallas. Ducha, lavabo, inodoro. Siete luces y una de "marquesina" que rodea la puerta de entrada. Escalón que funciona "a botón" y permite bajar con más comodidad. Toldo. Motor 2.3. Carga 120 litros de agua potable. Heladera. Freezer. Dos garrafas de gas. Conexión a 230 voltios. Calefacción independiente (bajo cero afuera, 21° adentro). Cama litera doble. Dos claraboyas.  Muebles de cocina como los que secretamente querría tener en mi casa. Cuatro cajones con seguro para que no se abran durante la marcha. Kit-cocina bonificado. Termo de tamaño ideal que permite hacer el café temprano, con el desayuno y llevarlo a al cabina para ir tomándolo mientras dure el viaje.

Ese fue nuestro hogar por algunas semanas. Hubo que aprender lo básico: cuándo y cómo cargar agua, moderar el uso del gas y la luz. Sentirse un poco a merced de la naturaleza: sentir el viento en un descampado y pensar en "Twister", ver la lluvia o la nieve desde las claraboyas estando metidas en la cama y tapadas hasta las orejas.Cocinar. Llegar agotadas al final de un día de caminatas interminables pensando en que volvíamos a casa: la sopa, la copa de vino mientras se termina de preparar un plato de algo caliente que, a esa altura del partido, siempre parecía lo más rico que comí en mi vida.

Hicimos cerca de dos mil kilómetros por tierra y aprendimos a cargar nafta y entendernos con los sistemas de pago de las autopistas (muchas veces quedábamos más abajo de los camiones pero mucho más arriba de los autos en el momento de pagar, no en todos los países se aceptan tarjetas de crédito sin chip, etc. ). 

Fueron vacaciones, sin duda. Fue luna de miel, obviamente. Pero también fue una experiencia para hacer, al menos, una vez en la vida.


Dethleffs, Globebus T1. Detrás, Carcassonne.


sábado, 19 de enero de 2013

Políticas extrañas de otras sociedades (II): ovarios y testículos

La misma sociedad que se saluda con buendía-buenastardes-buenasnoches cada vez que se ve y que desea buena jornada, buen fin de semana, buen año cada vez que se despide tiene otras conductas mucho menos civilizadas.
El domingo pasado toda la Francia católica apostólica etc se reunió en tres puntos neurálgicos para el ingreso a la ciudad de París y se dirigieron (bloqueando el tránsito de media ciudad) hasta los Champs de Mars. se dice que la iglesia financió cerca de 900 buses para que la buena gente pueda drenar su indignación frente al proyecto de "marriage pour tous", equivalente a la ley de matrimonio igualitario que sancionó la Argentina en el 2010.

Los lemas de la manifestación son, cuanto menos, falaces:

* No al proyecto de ley "Matrimonio y adopción para todos".
* No a la homofobia y a todas las formas de odio y discriminación.
* El "Matrimonio para todos" es el "Matrimonio homosexual impuesto a todos".
* El "Matrimonio para todos " es el fin de la genealogía para todos.
* El "Matrimonio para todos" conducirá inevitablemente a la "procreación científica para todos".
* El matrimonio civil H/M  (hombre/ mujer) y la filiación MPH (madre/ padre/ hijo) son la legalidad y la justicia para todos.
* El pueblo francés debe movilizarse por los niños y su futuro... y por nuestra humanidad constituida por las relaciones entre hombre y mujer.

Tales supuestas verdades, comenzando por el alegato contra la discriminación, se vieron refrendadas por carteles con argumentos inteligentes y sutiles de este estilo:

Cartel tirado al pie de la torre Eiffel: "No hay
óvulos en los testículos"


En el centro de la ciudad aparentemente no estaba pasando nada. No hubo contramarcha (esté siendo organizada para el 27 de enero *, con el lema mucho más razonable de ILLEGALITE) pero sí, para el ojo que estuviera dispuesto a mirar, aparecieron una serie de carteles que hablablan de la vergüenza para la República Francesa que postulaba libertad, igualdad y fraternidad, el respeto a la diferencia y la tolerancia.
El presidente Hollande sostuvo que la ley se discutirá en el parlamento y no en la calle. Esta buena gente dice haber llevado un millón de personas. La gente pensante sostiene que Francia no puede quedar al margen de la historia y negarse a la sanción de una ley que respalde a las parejas homosexuales y a las familias homoparentales.

Sobre la salida del metro frente a la municipalidad de París:
"La normalidad no existe (felizmente)"

* Hay manifestación de apoyo en Argentina, en Plaza Francia con convocatoria en Facebook: http://www.facebook.com/events/414408948639571/

Políticas extrañas de otras sociedades (I): en el 244

Si a Usted le parece, cierro. No, por favor, faltaría más. No me molesta en lo más mínimo. Bueno, como Usted desee. Si le parece, podríamos dejar apenas unos centímetros abierto así entra un poco de aire, pero no llega a pasar el frío. Además, todavía es primavera, el ambiente no se pone pesado por más que estén las ventanillas cerradas. No, no... Es verdad, este año ha sido benévolo. Poca nieve en invierno, seguramente no tendremos un calor agobiante. En fin, si no le resulta molesto, apenas dejaría entreabierta la ventana, al menos para que entre un poco del perfume del césped, de los árboles que ya vamos llegando al Bois de Boulogne.... Sí, me encanta pasar por acá cada mañana. Después ya arranca todo el día de trabajo y esas cosas. ¿Desde acá? El metro, después. Hasta La Défense. Dos estaciones. Poca cosa. Pero ya eso ya es estar en la ciudad.  Casi no entró frío, ¿verdad? No sé cómo se me ocurrió abrir la ventanilla sin pedirle antes permiso. Por lo menos, me dio motivo para hablarle. Espero volver a encontrarla. ¿Sólo los lunes y jueves? Sería tan lindo poder volver a verla. Si viaja a esta hora, seguramente vamos a volver a coincidir.

"No saque los brazos al exterior de coche. APERTURA Y CIERRE DE VENTANILLAS: Usted puede abrir y cerrar las ventanillas a voluntad. En caso de desacuerdo con otros pasajeros, tendrá prioridad aquel que desee cerrar la ventanilla"




domingo, 23 de diciembre de 2012

Delicatessen (las peras y el olmo)

Llega el acto de fin de curso del nene en la escuela. Ha terminado la escuela primaria. Por esto, más que acto de fin de año, es un acto de graduación. Los niños van a recibir su diploma de séptimo grado y una medalla recordatoria de su paso por la escuela. Sobre el escenario están las dos directoras: la que se hace la progre y la más inteligente. Junto con cada niño, sube su familia, que recibe la felicitación porque su vástago adorado terminó la primaria y posan luego para la foto familiar.

Subimos todos detrás del niño: nosotras, la nena y el padre con su nueva familia y nuevos hijos. La directora piola nos besa, nos abraza, nos felicita. La progre nos saluda con sonrisa falsa y dice asombrada: "¡Ah, son una banda* ustedes!"

* grupo muy grande de gente.

jueves, 20 de diciembre de 2012

De la naturaleza de lo doméstico y sus cosas

El 26 de diciembre del año pasado comenzaron formalmente las reformas de la casa. Me mandaron por un par de días fotos alarmantes de paredes que habían dejado de existir, habitaciones que ya no eran. Casi como un tango, digamos.Pasó todo un verano en el que seguimos discretamente la evolución. Pero el verano es largo y los ánimos se tensan en una ciudad como Buenos Aires con 40º a la sombra. Nos fuimos de viaje y volvimos.

Llegó febrero. Pasó la primera semana y el límite de entrega. Casi iba pasando la segunda. Llegaron las llaves pero en esa casa los zócalos levitaban (porque no los habían atornillado) y el segundo baño se volvió sólo un buen deseo: desistalación inmediata porque los good fellows que hicieron el trabajo consideraron que si salía agua por donde no debía, se arreglaba con un pegote de silicona y dejando que drenara hacia el piso de abajo.

Pasó un febrero agotador, en el que perdimos todo norte. Vivimos cargando paquetes que nos duplicaban en volumen y peso, con un cansancio crónico que nos doblegaba.  Llegó marzo y llovió mucho. Casi en sus finales nos dimos cuenta de que habíamos salido una tarde de sábado sin tener que ir a la pinturería ni volver con una caja de cerámicos a cuestas. Parecía un milagro.

Lo cierto que se fue abril y las Pascuas. Nos fuimos de viaje y volvimos y recién a fines de mayo nuestro segundo baño pudo ser realmente un baño.

Tardamos en acostumbramos. El nene al recibir la noticia de que funcionaba el segundo baño, nos preguntó con sorpresa "¿Sí? ¿Y en dónde?". A la mañana siguiente hubo que que pensar un segundo antes de comprobar que no debía esperar a que se desocupara el baño blanco, sino que podía recurrir al verde.

¡Qué superadas nos sentíamos entonces! De todas formas, la verdadera victoria sólo llegó a fines de agosto, al terminar de colgar el último cuadrito que cerraba una complicada composición en una de las paredes del hall. 

Fuimos a la reunión de padres del colegio de la nena y tuvimos un diálogo digno de la mejor de las fantasías. Luego de presentarnos a la profesora de Artes Visuales (mamá-pareja-de-la-mamá) para que nos dé una semblanza de cómo había trabajado la retoña. La profesora nos da un beso y dice que ella también es lesbiana y que la nena (que siempre está en avant garde del mundo) ya le había contado que vivía con nosotras. Contrastamos esa experiencia frente a una de las directoras del colegio del nene, quien, advirtiendo que estaba teniendo una entrevista con una pareja, se empacó en preguntarle a la mamá del nene qué la preocupaba, qué pensaba de lo sucedido.

Promediando el segundo semestre, nos casamos. No adoptamos un segundo gato por el momento. Pusimos una red millonaria en el balcón para que no se nos cayera la gatita que ya tenemos ni yo me infartara al verla haciendo equilibrio en la baranda. Hicimos muchas reuniones en casa. Juntamos amigos, comimos cosas riquísimas. Nos quedamos sin luz unas cuantas veces, pero seguimos  haciendo de anfitrionas a la luz de las velas. Volvimos a Easy, pero a comprar macetas y comprobar que habíamos vencido al enemigo. 

(...)

Parece que mañana se acaba el mundo o, al menos, el mundo conocido. Adelanto por eso un poco el consabido balance de fin de año. Just in case, digamos...